Mostrando entradas con la etiqueta Chile. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Chile. Mostrar todas las entradas

domingo, 6 de abril de 2014

Isla de Pascua y el Tapati

Cuando planeamos el viaje no pensamos hacerlo buscando las fiestas más famosas,  ya era difícil enlazar fechas, destinos y mis vacaciones, pero el Tapati es de esas sorpresas que te depara un viaje como este. El Tapati es más que una fiesta o un desfile, es un punto de encuentro entre los Rapas qué siguen en la isla y los que marcharon a probar suerte en el "conti" como ellos llaman a sudamerica. También es una manera de mostrar al mundo lo orgullosos que están de ser Rapas a través de sus bailes, cantos, vestidos, leyendas y un sin fin de eventos que hacen del Tapati la mayor festividad de toda la polinesia.

Vistas del Rano Raraku

     Los Rapas son una raza fuerte, ellos dicen que si dejaran en una isla desierta a un rap nui, un europeo, un africano y un americano el rapa nui acabaría comiéndose a los otros debido a su fuerte instinto de supervivencia y teniendo en cuenta que la palabra perdón no existe en su lengua no los hace un pueblo demasiado amigable en principio.

     Como sabéis nuestro viaje es low cost así que hemos venido a esta isla perdida en mitad del Pacífico, porque existe un camping asequible y menos mal porque ver los muais en persona era uno de los sueños a cumplir en este viaje y parte de culpa la tiene de nuevo la National Geographic y los documentales de la BBC :-). Tened en cuenta que es uno de los lugares más alejados de tierra continental del mundo estando a unos 3500 km de América y 2000 km de las islas Pitcairn, el territorio habitado más cercano.

     En el mismo aeropuerto conocimos a quienes serían nuestros compañeros de visita In y Fuhimiro, una chica de Pekin y un chico de Tokio con quien compartimos el alquiler del coche durante los dos días siguientes.

     El Tapati dura casi dos semanas y solo íbamos a estar cinco días en la isla así que nada más llegar conseguimos el programa y nos fuimos al  lugar donde harían la prueba de natación, seguro que impresionó a Mary más que a mí ver a los corpulentos morenos de piel cobriza tirándose al agua con el taparrabos.

     Por la tarde nos fuimos a ver el primer atardecer a Tahai donde vimos los primeros altares y moais. Cuando estas en un lugar así, que has visto en películas, fotos y revistas, imaginas una vista aérea de la isla contigo sentado en una colina verde rodeado de caballos salvajes y sigues subiendo hasta imaginar un puntito en mitad del océano, es de esos momentos en los que te alegras de haber iniciado esta pequeña aventura y ves que todo el esfuerzo merece la pena. Que le den a la crisis.




     La isla es pequeña y en el centro del pueblo, Hanga Roa se prepara un escenario para las actuaciones de la noche aunque algunas se realizan directamente en la calle y rodeados de hogueras. Esa misma noche pudimos disfrutar de la presentación de los reyes y reinas que presentan cada clan, actualmente solo hay dos clanes, y que si ganan al final del Tapati serán reyes por un año. Estos aspirantes son sometidos a unas votaciones por un jurado y la verdad se les veía algo nerviosos ya que tienen que hablar delante de cientos de personas y contar el proceso de elaboración de sus trajes y ornamentación. En toda la isla se habla Rapa, y en la presentación traducen ellos mismo gran parte a español.





    El coche, un toyota rojo 4x4, lo teníamos reservado a las doce de la mañana y decidimos ir al volcán Rano Kau y a la costa oeste de la isla. En la cima del volcán existía un asentamiento y  en el tenía lugar la competición del hombre pájaro. Esta consistía en bajar por el precipicio de Orongo y nadar hasta la isla Motu Iti o Motu Nui y conseguir el primer huevo del gaviotín pascuense, si tenemos en cuenta que el precipicio era escarpado y había tiburones en el agua se tiene una idea del valor de la prueba. El clan vencedor ostentaría el poder al año siguiente. El cráter del volcán también es bonito aunque carece de actividad alguna, esta rodeado de vegetación y se ha formado un lago en el. Esta zona es más flojilla si has visto algún cráter antes.





     La isla tiene varios puntos de interés, así que decidimos visitar los de la zona oeste de la isla por ejemplo Ahu Tahira, de donde extraían la piedra para los sombreros, Ahu A Kivi que son los únicos muais que miran al mar y se dice que representan los primeros enviados por el rey a ka isla. Tambien visitamos algunas de las cuevas que hay en la isla formadas por las corrientes de lava y llegando a recorrer media isla bajo tierra. 









          Estas cuevas sirvieron de cobijo a muchos exiliados por las guerras entre tribus. Las entradas son prácticamente imposibles de encontrar sin la ayuda de alguien de la isla porque están muy escondidas, gracias a un amable rapa pudimos encontrarlas y charlar con el un rato, la verdad es que las historias suenan mejor si te las cuentan ellos que si las lees en un libro. Nos habló de la tecnología de la que disponía su pueblo antes de la invasión. Algunas de estas consistían en piedras con las que detectar los bancos de peces y hacer una llamada a través de unos orificios para que vinieran un tipo de peces determinado.

    Volvimos al ahu a kivi para disfrutar del atardecer, In es una fanática de los atardeceres y amaneceres y tuvimos que volver para hacer otros cientos de fotos, como dice ella misma, ¿que tendremos los asiáticos que nos gusta tanto hacer fotos?



     Al día siguiente nos pegamos un madrugón para ver el amanecer en Ahu Tongariki a la cinco de la mañana, estaba algo nublado y no fue demasiado espectacular de echo Mary y yo no habríamos ido pero es lo que tiene compartir un coche y ser los únicos conductores.









      Fuimos al norte para  ver unos restos arqueológicos donde pudimos ver petrogliflos y otras piedras curiosas como la que usaban para llamar a los peces. Lo mejor fue la visita al volcán Rano Raraku, lugar donde tallaban los muais para transportarlos posteriormente a los altares. Aquí es donde ha existido siempre la incógnita de como transportaban estas esculturas de diez o doce metros de alto y hasta 90 toneladas con la tecnología de que disponían hace más de mil años. La tradición oral muai dice que andaban solos y no estaban muy lejos de lo cierto ya que dos investigadores demostraron recientemente que con tres cuerdas, no demasiados hombres y un poco de destreza se pueden mover estos muais unos cientos de metros. Se llegó a pensar que los transportaban sobre troncos de madera y los hacían responsables de la deforestación que sufrió la ciudad, pero posiblemente la culpa fue de las ratas que venían en los barcos o de la tala para la agricultura.









     Por la tarde nos dimos un bañito en la bonita playa de Anakena, vigilada también por unos espectaculares muais con sombrero y ojos de coral blanco, los llamados Ahu Nau Nau.







   
     Por la noche estuvimos en el festival y para cenar probamos el anticucho que es una brocheta de carne y verdura, típica en todo Chile.

     A la mañana siguiente tuvimos que darle la mala noticia a In de que no íbamos a despertarnos otra vez a la cuatro y media de la mañana para ver si el amanecer era más bonito y fuimos a ver las carreras de caballos. Si hubiesen ido vestidos con  trajes tradicionales, como hacen por las noches, habría sido mas llamativo pero no lo hicieron.  Eran carreras de cuatrocientos metros a caballo y sin montura cerca de la playa, no fue nada del otro mundo. Así que nos fuimos a pasar lo que quedaba de día n la playa de Anakena. Nos bañamos poco porque cayó una tromba de agua impresionante pero por lo menos probamos las mejores empanadillas de la isla, las de la tía Lyli. Nos volvimos con Marlen y Alejandra con quien habíamos ido a la playa en el coche de un chico frances que nos hizo el favor ya que no nos recogían hasta tarde y no hacia día de playita :(

     Por la noche unas birras en el camping con los compis de acampada y luego a un bareto al pueblo donde pudimos probar la cerveza michelada, que lleva zumo de limón y se sirve en un vaso con el borde mojado en sal, lo sentimos Claudio pero no nos gustó mucho ;) .

     El ultimo día tuvimos fiesta y no del tapati precisamente. Queríamos aprovechar la mañana y darnos un baño en la playita pero nos avisan del camping que el vuelo esta cancelado y suele pasar a menudo, a veces varios días.  Los días en Nueva Zelanda eran escasos ya que los cutres de Iberia no nos cambiaron los vuelos, no recomendamos los tickets Roundtheworld y menos con Iberia.

     Tras varios viajes por el pueblo de paquete en las motos del primero que pillaba, pude averiguar que efectivamente se cancelaba el vuelo porque un abuelete falleció en el avión de un ataque al corazón, una pena pudiendo hacerlo en la isla. Lo bueno es que nos pagaban una noche en un hotelito precioso, almuerzo y cena en restaurantes de los que no nos podíamos permitir. Estuvimos como dos marqueses después de aguantar una tromba de agua en la tienda de campaña. Que en paz descanse el buen hombre pero hay un refrán que dice no hay mal que por bien no venga. Esa tarde vimos la competicion de surf con tablas hechas de totora y por la noche pudimos ver la competición de cantos entre clanes que antiguamente terminaba cuando unos de los dos equipos repetía canción, nos contaron que a veces amanecía y no había un ganador, fue de lo mejor que vimos y nos fuimos porque había que madrugar a las 3am.

     Al perder el vuelo de Nueva Zelanda también, la espera en el aeropuerto para el próximo era de 11 horas y nos dieron un hotelazo en Santiago de 5 estrellas, dos camas de 1, 50 y un almuerzo en la habitación de lujo. Nuestros cuerpos estaban recuperados para dormir en una furgo las próxima semanas y por delante nos esperaban 36 horas de vuelo, incluyendo el cambio horario de 16 horas que hay entre esos dos países.

¡¡Adiós Sudamérica! !
    
     Para despedirnos dejamos algunas fotos del Tapati.








Vendiendo anticuchos






viernes, 21 de marzo de 2014

Nos reencontramos con España en Santiago

     Tras dos meses por fin nos encontramos con conocidos en la capital de Chile. Ha sido muy agradable pasar cuatro días con nuestros amigos Dani e Idoia y dejar que nos hagan de guías para enseñarnos donde viven desde hace un año.

     Como llegamos a Santiago un jueves y ellos tenían que trabajar aprovechamos para visitar por nuestra cuenta Santiago.  Hicimos un tour por la ciudad donde descubrimos a través de las anécdotas que nos contaron, la Casa de la Moneda, la Plaza De Armas, la Bolsa de Comercio, los barrios mas céntricos y los bares míticos como La Unión.





     Por supuesto también probamos el pastel de choclo y el mote con huesillo, es una bebida que venden en la calle, se trata de una especie de jugo de melocotón en almíbar con trozos de durazno y trigo, estaba muy dulce y fresquito, lo que se agradece en pleno verano en Santiago.




     Ya por nuestra cuenta subimos al mirador de Santa Lucía al atardecer para ver las vistas de la ciudad. Y al llegar la noche quedamos con Dani e Idoia para cenar en el barrio de Bellavista, una zona bohemia muy coqueta llena de barecitos y así aaprovechamos para ponernos al día ya que llevábamos tiempo sin vernos.

     Idoia y Dani viven muy cerca del centro de Santiago, en un precioso piso con una terraza en la azotea con piscina, donde Dani y Jose se dieron un baño refrescante antes de cenar el mejor sushi que hemos probado acompañado de Borgoña, vino tinto con frutilla (fresas) muy fresquito.



     En el fin de semana nuestros anfitriones nos pasearon por Viñas del Mar y Valparaiso. Viñas del mar es un pueblo costero donde acuden a veranear los chilenos por lo que está repleta de hoteles y restaurantes. Nos dimos un paseo y nos fuimos a la playa que ya teníamos ganas después de tanta montaña. Había muchas olas pero aun así Jose, Idoia y Dani se bañaron.





     Después de la playita nos fuimos a Valparaiso, nos subimos en el primero de los muchos ascensores que tiene la ciudad,dejamos las cosas en el hostel y nos fuimos a cenar a JCruz, este restaurante es famoso por su Chorrillana, se trata de una fuente de patatas, cebolla y carne, todo mezclado. Y para beber nos tomamos un Terremoto, bebida típica de Santiago, los ingredientes son vino blanco, zumo de piña, un toque de fernet, granadina y una bola de helado de piña, está buenísimo, muy dulce pero sin darte cuenta te has bebido el vaso de medio litro y se te ha subido! Se relata que su nombre es atribuido al terremoto de 1985, pero el saber popular dice que se le llama de esa forma porque al beberlo cuesta mantenerse en pie.



   Después nos fuimos al bar Coyote, donde había mil tipos de cocteles. La pobre Idoia se pidió el peor mojito que nunca habíamos probado, estaba malísimo, hasta se lo tuvo que cambiar el camarero y aún así no se lo pudo beber y tuvimos que hacer la ronda de la muerte entre todos para acabarlo, de la cual nos acordamos al día siguiente por el dolor de cabeza que nos dio, buff vaya resaca! Por cierto en algunos bares solo se puede estar sentado y en la barra hay un numero limitado de personas que pueden estar sentadas en un taburete, nadie puede estar de pie en la barra sin taburete, ni bailar.




     Aún con resaca disfrutamos de la colorida Valparaiso. La ciudad está construida sobre varios cerros alrededor del puerto, por tanto está llena de ascensores para subir las cuestas, muchos de los cuales los están restaurando y dejando muy bonitos, si le sumas las casa de colores las vistas son preciosas. Nos ha encantado Valparaiso, su ambiente pesquero, el paseo entre ascensores, los restaurante de pescado y los grafitis de las calles que la hacen un museo al aire libre.

















     Pasado el fin de semana nos tocó volver a Santiago y antes de prepararnos para nuestro vuelo a Isla de Pascua fuimos a ver las vistas de la ciudad desde el cerro San Vicente para luego despedirnos de nuestros amigos de Burgos y Bilbao, muchas gracias por todo chicos!